23 agosto 2011

The Age of Adz: aprender a escuchar.


Para nadie es novedad que desde hace mucho tiempo Sufjan Stevens está entre mis favoritos. Sus discos (Common feel the) Illinoisse y Seven Swans son de mis imprescindibles. Sin embargo, cuando salió su nuevo disco hace casi un año atrás, no lo escuché. Me pareció que el primer single (que da título al disco) era demasiado experimental, que entre ruidos y electrónica se perdía su capacidad para hacer canciones maravillosas y que no le sacaba provecho a su voz.
Pasó el tiempo y yo seguía pegada en los mismas canciones de siempre cuando me decidí a escuchar el disco. La primera vez no lo pude terminar. Lo odié, así de simple. Intenté comprenderlo mejor haciendo rewind: me devolví hasta el segundo disco del cantautor, de 2002, Enjoy your rabbit, disco de electrónica inspirado en el horóscopo chino. La electrónica no va mucho conmigo, pero me agradó. No lo he vuelto a oír mucho, pero como música de fondo me parece bien. Luego vino The BQE, música que acompaña una película del mismo nombre sobre la ruta que une Brooklyn con Queens. Ese me gustó un poco más. Es orquestal y tiene cierto parecido con el Illinois y el Michigan, pero tampoco me servía para entender el último disco. Finalmente, opté por All delighted people, EP sacado solo un par de semanas antes que el LP y que es la transición perfecta entre las dos facetas de Sufjan: entendí todo. Ya enamorada del EP (y hasta el día de hoy), pasé nuevamente a The Age of Adz. Ya no lo odié tanto, pero tampoco me gustó. No pude escucharlo de corrido.
Paralelamente, vi un montón de videos de la gira que dio a principios de este año, leí entrevistas y entendí un montón de cosas: que se enfermó del sistema nervioso antes de hacer el disco , que por eso se inspiró en Royal Robertson (artista-esquizofrénico), que el concierto en vivo tiene disfraces, muchos músicos en escena (¡dos baterías!) que se hacen llamar The Astral Masters of Sing & Dance y que a Sufjan Stevens le interesa hoy por hoy más hacer ruido que música. Experimentar.
De a poco volví a escuchar el disco y debo decir que es una obra maestra. Detrás del ruidismo se esconden melodías complejas, letras preciosas y algo realmente nuevo. De verdad que no se parece a nada. Mi recomendación entonces es oírlo, con mucha paciencia, hasta encontrar lo que el disco esconde. Porque está. Y porque cuando pensé que me quedaba con las guitarras y el sonido folk como el predominante de mi vida, apareció esto y me enseñó lo que es aprender a escuchar.

PS: luego la crítica del disco. Cuando termine de digerirlo. Por ahora, I Walked en vivo, una de las joyitas.



0 se han pronunciado: