La noticia del arribo de una marca de bebidas se expandió rápidamente. No porque conociéramos la bebida o nos importara, sino por la publicidad con la que se hizo: antes de dar a conocer cualquier cosa, se supo que en su lanzamiento, el 18 de febrero en el Muelle Barón, estaría Devendra Banhart y un dj set de Hot Chip. Fue Trending Topic ese día y comentario obligado el cómo nos íbamos a conseguir entradas, que no las iban a vender y que teníamos que ir. Sí, era un deber. No me puedo perder, pensé, en mi ciudad, a Devendra (está, junto a Jens Lekman en la base de mi triángulo de mis solistas amados, coronado -cómo no- por Sufjan Stevens) y a Hot Chip.
El tema es que la empresa que va a hacer el lansamiento jugaba al misterio. Se sabía más por la prensa y twitter que por información oficial, hasta que se supo el cómo conseguir las anheladas invitaciones. Cito a LaTercera:
Pues bien, sólo quienes sigan las cuentas de Twitter y Facebook de la marca tendrán acceso a los concursos por entradas, que no sólo se sortearán a través de redes sociales, sino que contarán con acciones offline.
¿Por ejemplo? A través de estas redes sociales se darán instrucciones que pedirán a los concursantes trasladarse a cierto lugar determinado, que se anunciará vía Twitter, y las primeras personas que lleguen ganarán una entrada. Para cada concurso que se haga se darán claramente las indicaciones a seguir y condiciones, como cantidad de entradas que se regalarán y si los tickets serán simples o dobles.
¿Por ejemplo? A través de estas redes sociales se darán instrucciones que pedirán a los concursantes trasladarse a cierto lugar determinado, que se anunciará vía Twitter, y las primeras personas que lleguen ganarán una entrada. Para cada concurso que se haga se darán claramente las indicaciones a seguir y condiciones, como cantidad de entradas que se regalarán y si los tickets serán simples o dobles.
Entonces no solo hay que estar atento todo el día a lo que puedan poner en twitter o facebook, sino que además partir corriendo a hacer quizás qué para optar a ganarse una invitación. Y el punto es precisamente este: ¿qué es lo que estamos dispuestos a hacer por una entrada para un evento/espectáculo?
Finalmente, terminarán yendo quienes hayan tenido la oportunidad de ir al lugar pedido y hacer lo que hayan pedido. Personalmente, tengo un límite. Me encantaría ir a ese concierto, pero no sé qué soy capaz de hacer por ello. Pagar, claro. Ir a algún lado y hacer una fila, puede ser. Participar en algún concurso ridículo, no. No se trata de que me crea especial o que esté desprestigiando la estrategia de la empresa (después de todo, es un truco comercial, no traen este concierto por buena gente, sino porque les reportará ganancias, y en ese sentido lo entiendo totalmente y, es más, considero que lo están haciendo estupendo). Se trata de que hay cosas que yo no haría porque no considero el mecanismo más válido para ganarme una entrada. Porque para mí los conciertos son importantes, y eso incluye también el cómo me conseguí la entrada. No es que quiera pagar por todo (amo los recitales y tocatas gratuitas) sino que el participar en un concurso tipo kermesse de colegio es también una manera de ponerle un precio a una entrada. Y ese es el precio que yo no quiero pagar. De todos modos, igual estaré pendiente de lo que digan y si me es posible, intentaré conseguirme la famosa invitación. No sé cuál es el precio que voy a querer pagar, pero habrá un tope.





